SIMBOLOS DE AGUA Y DE FUEGO

Para el ser humano, una adecuada simbología  es eficazmente didáctica y explicativa, puede dar significado a muchas cosas, expresar su esencia, perdurar en el tiempo.  Todas las culturas humanas crearon mitologías, leyendas  y símbolos que ayudaron a narrar historias y dejar sentadas las bases  de su constitución como nación o conglomerado humano, sea este  de mayor o menor extensión geográfica o avance tecnológico y cultural.

Son especialmente interesantes las mitologías griegas y romanas que se remontan a una época en que la leyenda perfiló con características misteriosas y  sobrenaturales  a personajes y lugares.  Cada  uno de ellos estaba asociado, en su significación, con la vida diaria del pueblo: tenían vida entre ellos.  Están los mitos de China e India; Japón y Corea; Los del Medio Oriente;  los  del África y Oceanía, y hasta los de los países colindantes con el Ártico, todos de sorprendente variedad.

También en nuestra América cobriza, existe una  variada gama de  personajes mitológicos asombrosamente parecidos, en sus  características y sus hechos,  a los europeos y de otras naciones.  Thunupa, Viracocha ,  Quetzalcoatl tienen sus equivalentes en Zeus, Neptuno, Gilgamés y otros,  Determinaron las costumbres y tradiciones de estos pueblos, expresadas mediante actos simbólicos de gran significación,

En la cultura cristiana, en la Israel de  hace dos mil años,  aparece abruptamente un personaje,  Juan, denominado el bautizante,  dedicado a proclamar el acercamiento  del Reino de Dios y  exhortando a un cambio de actitudes a cada uno, de tal modo que pueda avanzar hacia el estado espiritual perfecto preconizado ya hacían miles de años y que constituyó la base fundamental  de la vigencia de ese país.  Sumergir a sus nuevos seguidores en las aguas del río Jordán significaba para ellos aceptar este llamamiento enderezando su vida hasta el arrepentimiento y asumiendo los principios morales vitales que el mismo Dios les había proporcionado.

Jesús,  el Maestro, el Hijo de Dios hecho hombre, se acerca a Juan  para ser bautizado, y es de imaginar el asombro de él.  Sabía  bien de quién se trataba.  Antes se había confesado indigno de desatar, tan siquiera, la correa de sus sandalias. Se entabla una curiosa conversación mientras los cielos se abrían y descendía el Espíritu Santo en forma de paloma.  Una voz proclamaba la complacencia del Padre y la divinidad de Jesús.

-Yo debería ser bautizado por ti ¿y Tu vienes a mi?, pregunta Juan,

.Deja que sea así por ahora, porque así conviene, responde Jesús.

El bautismo es el acto simbólico más grande en todas las religiones de la cristiandad.  Instituido por Dios mismo.


LA CONSTRUCCIÓN DEL MATERIALISMO

Tantas dudas y preguntas asaltan al hombre acerca de su procedencia, de su vigencia, permanencia y propósito en la vida.  Desde los albores de la civilización formuló doctrinas y pensamientos – interesantes y admirables productos  de la acuciosidad humana -  que llegaron a contestar muchas de esas inquietudes promoviendo  el avance de la civilización en un sinnúmero de áreas  del conocimiento humano.

Platón.  Homero, Sócrates, Arquímedes, Séneca, y muchos otros, son los que suenan desde antiguo, pasando luego por Leonardo  da Vinci, Shakespeare, Lutero, etc., etc., en la época ya moderna que deriva en nuestra época contemporánea en que aparecen filósofos formulando nuevas e inquietantes ideas  que asumen vigencia en el contezto intelectual de la humanidad.  ¿Qué pasa? ¿Es que los antiguo-pensadores no tenían todas las respuestas para las inquietudes del hombre?  Evidentemente, no, porque tendencias  más “avanzadas” o suplantan o se arriman a las anteriores para crear corrientes de pensamiento modernas que se acerquen más  a la verdad.

En el siglo XIX surge una pléyade de librepensadores que construyen filosofías distintas, portentos de intelectualidad que se adaptan a la realidad de la época y hasta determinan el comportamiento futuro de la humanidad en su evolución social.  Está Hegel enunciando el llamado “materialismo dialéctico” en que el bien y el mal no son realidades conceptuales absolutas, sino que pueden cambiar  según la conveniencia del momento que vive la sociedad,

Furbach, concluye  en que si el bien y el mal no son realidades absolutas,  Dios no existe, porque Este representa invariablemente al  bien.  Marx se abre paso  para hacerse oír diciendo que como Dios no existe, el hombre tiene el deber de construir para si mismo  las bases de una sociedad ideal, desechando sin contemplaciones todo lo que se interponga en este avance.  Charles Darwin explica que todo se inició casualmente y que se llegó a los altos estratos de vida superior – el hombre- por un proceso evolutivo  en plena vigencia.  Sigmund Freud, “introinspeccionando”  el cerebro  hasta escudriñar el alma y el espíritu, indica que Dios es sólo una concepción mental  humana  que al necesitar el amparo de un ente superior, simplemente lo creó,

También Nietzche, Sartre, y otros menos conocidos.  Lenín, Mussolini, Hitler, Stalin, llevaron a la “praxis” la realización de estas ideologías,  Crearon las doctrinas “materialistas” que en el siglo XX originaron dos guerras mundiales y centenares de otras más pequeñas con un incalculable costo material  y 100 000 000 de vidas humanas m en cifras oficiales.

Es que el genio cerebral humano  es de características limitadamente ínfimas en relación a la  Gran Mente que lo creó,  Dios en Su Palabra puso al alcance del hombre todos los conocimientos que este requiere  para  su corto transitar en este mundo,  El nos lo contó todo,  nos explicó el porqué y el propósito de todas las cosas.  Sólo creyendo lo que nos dice, ya no sería necesario “exprimir” las facetas interminablemente maravillosas del pensamiento humano en procura de cristalizar su avance  en la edificación de una sociedad ideal. 


LA EVOLUCIÓN SOCIAL

En la corta historia de la humanidad, las diferentes épocas que conformaron ésta, tuvieron características que las demarcaron claramente, reflejando el afán con que las gentes de todos los tiempos buscaron su perfeccionamiento en todas las esferas de sus quehaceres. Estos procesos fueron marcadamente dinámicos, y de ninguna manera, estáticos, Desde la oscuridad inicial, el hombre fue buscando con afán, y gradualmente encontrando, las luces necesarias que le hizo sobreponerse a las tenebrosas nubes del atraso y lograr los avances que conforman la civilización actual capaz de dominar y cambiar, en su beneficio, diferentes aspectos del ordenamiento natural del mundo, y ser también capaz de destruirlo.

Uno de los aspectos que requirió la atención del hombre revistiendo caracteres de más dramatismo, fue el de su desarrollo en el contexto social, es decir en el de encontrar pautas y principios que le permitan la convivencia adecuada de grupos humanos cada vez más numerosos, siempre beligerantes, siempre con afanes de predominio, buscando un rol principal en el concierto de las naciones.

Desde la sociedad esclavista inicial, en el que una élite de grupos humanos muy reducido lograba dominar a otros más numerosos, y determinar el ordenamiento y el destino de éstos, hasta las democracias populares de avanzada, en el que el gobierno de la mayoría es patentizada, se ha adelantado bastante. Quedaron atrás los tiempos de las sociedades feudales en las que un gran señor era dueño de vidas y recursos de muchos servidores que trabajaban para él sólo a cambio de los medios que le permitían la subsistencia vital muy precaria.

Ya con el desarrollo industrial. Se dio el predominio de la burguesía que consistía en la acumulación de enormes capitales por parte de personas que, empleando ellas, se enriquecían de tal modo que lograban controlar los medios y recursos necesarios para la sobrevivencia y desarrollo de grupos ingentes que pugnan por pasar de su condición de proletarios a la de señores burgueses. Es el sistema predominante en la actualidad. Se dio el caso de la rápida aparición y encaramamiento, en la mitad del mundo actual, del socialismo, en el que las grandes mayorías de obreros y trabajadores, construyen un paraíso sin propietarios ni clases sociales, fruto del intelecto y del perfeccionamiento humano.

Estos esfuerzos son admirables. Se ha conseguido mucho- La gente, en la actualidad vive mucho mejor. Sin embargo, Dios en Su Palabra, remarca que como en las demás actividades, el hombre nunca podrá llegar al ideal, porque la realidad del pecado desvirtúa esta noble aspiración. Jesús nos anuncia, en el Evangelio, que en Su nueva venida implantará el sistema de gobierno perfecto y conveniente para la sociedad humana. La sustentará con vara de hierro sin permitir ninguna oposición. Se desterrarán el pecado y la ignorancia. Se vivirá en paz, armonía y amor tales que la felicidad. por fin, reinará en todos los confines de la tierra.


LA CLARA VERDAD

Al hombre le asaltaban serias dudas. Ahora veía con claridad cosas que su mente se negaba a aceptar. Era poseedor de una gran formación: reconocido entre los hombres; apreciado por sus iguales; prominente en la sociedad. Pero ahora le asaltaban grandes sospechas: ¿Era su posición una falacia sustentada por los sutiles errores que su religión fue acumulando a lo largo de un gran lapso de avatares y circunstancias que determinaron su inefable vigencia? ¿Eran esas doctrinas producidas por la mente humana para acomodar entre la gente común aspectos tendientes a lograr su predominio? ¿Cuánto se habían apartado de la clara verdad escrita en los Libros mayores y que deberían determinar la conducta individual y colectiva de su pueblo? ¿Había aún un resto de fidelidad en los propósitos que el Gran Yo Soy había pergeñado al encargar a su gente, mucho tiempo antes, la guía espiritual, moral y religiosa de las naciones?

Ahora veía con más claridad. Había escuchado al Maestro desperdigar como pétalos las partículas de la sabiduría antigua, y obrar señales, prodigios maravillosos que testificaban Su procedencia. Su enseñanza clara y sencilla armonizaba con el ordenamiento natural del cosmos como conviven en bello complemento el mar, el cielo y las montañas. Era evidente pero se negaba a aceptarlo. Gran parte de él estaba colmado de las enseñanzas rabínicas: tradiciones humanas que habían formado y constituían todo su ser y que sutilmente le alejaban de la Verdad que percibía su espíritu.

Debía saber. Confrontar la verdad era lo adecuado. No había más opciones. Aquel oscuro personaje reinaba en su cerebro y perturbaba la paz espiritual de su alma con preceptos tan sencillos y evidentes como el rielar del agua clara dentro de un vaso de cristal.

Se armó de valor. Al cerrar la noche le protegerían las sombras de las miradas furtivas. Sabía dónde hallarle, y al encontrarse en su presencia, no pudo evitar sentir nuevamente las contradictorias emociones de ser abrumado por Su poderosa personalidad y. al mismo tiempo. ser invadido de una aquietadora paz.

Comenzó a preguntar y las respuestas volvían como saetas que conmovían los pliegues de su mente y se internaban hasta difundirse en las hendiduras de su corazón.

-“De cierto, de cierto te digo que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios”

Nicodemo le dijo: “¿Cómo puede un hombre nacer siendo ya viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre y nacer?”

Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.

“Nacer del agua y del Espíritu”, “nacer por segunda vez”. Una realidad imposible pero que debía ser necesariamente hecha.

Nicodemo sintió un velo caer de sus ojos y la neblina de su mente dispersarse dentro de su cerebro. Con el Maestro era posible hacer todo eso y aun más,

Se armó de coraje y humildad para seguirle, cualquier otro camino era inapropiado, incorrecto, falso.


ANATOMIA DE LA PERDICIÓN

Anatómicamente se lo puede auscultar todo.  El conocimiento de la ciencia y la derivación práctica de todo ello, ha logrado un avance tal que procesos de reparación curativa que hace poco parecían imposibles, ahora son perfectamente posibles en el cuerpo humano, en su anatomía.

Sin embargo, las fronteras de la ciencia se siguen ensanchando; ésta avanza pero la necesidad de más conocimientos lo hace mucho más  todavía.  Aparecen nuevas cepas de microorganismos, más desajustes orgánicos que requieren nuevos y más sofisticados estudios para combatirlos.  Entonces, esta es una cosa de nunca acabar y sólo nos muestra cómo la mente y la capacidad humana están limitadas por una acción más vasta de la naturaleza que está provista de un dinamismo y una capacidad de adaptación más allá de la comprensión humana.  No de” evolución”-este es otro tema-que. de hecho, no existe, puesto que desde hacen casi doscientos años, es sólo una “teoría” que no pasa de tal. puesto que no se logra, a pesar de una afanosa búsqueda, la menor prueba de que ello ocurra

Volviendo al tema, un conocimiento exacto de la naturaleza del cuerpo humano. puede, en efecto,  proveer  de maravillosos instrumentos para proseguir  en la búsqueda de resultados que beneficien y alivien el sufrimiento humano en su parte material que se halla inmersa en este mundo.

¿Pero qué de la parte esencial del hombre? ¿Qué  de su fundamento vivencial y creacional?  ¿Qué de su ámbito superior que lo conecta  con las partes  más ignotas del universo creado?  ¿Qué de su espíritu?

A pesar  de lo que digan las doctrinas “materialistas”, tan de moda por estos días,  la capacidad de la mente humana para conseguir  auscultar, o tan siquiera comprender la realidad vivencial o principal de este ámbito humano, es casi nula.  Apenas si avanza.  Y  cuando se conoce algo más, se “adivina” un universo inmaterial de magnitud y alcances que el hombre puede difícilmente sospechar o tan siquiera imaginar.

Es necesario confiar la comprensión  y el respectivo desentrañar del alma y espíritu humanos a una inteli8gencia superior, muy superior a la humana¸ la propia inteligencia que la diseñó y la puso en marcha en su propósito creador:  la inteligencia de Dios que le dio características de sublimidad  a su obra más amada, las características de libertad y discernimiento del bien y del mal, cualidades propias de El y en la que nos hizo semejantes.

Es así que Dios, mediante Su palabra, la Biblia, nos da con escalofriante realidad y precisión, la herramienta necesaria y suficiente para auscultar el estado de salud del espíritu humano, factible de ser afectado por la enfermedad del pecado, único mal capaz de llevarlo a un estado de salud terminal y hasta a la muerte misma.

El apóstol Pablo, bajo la inspiración del Espíritu Santo, en su primera carta a los corintios, describe puntualmente estos aspectos del mal espiritual:  la fornicación, la idolatría, el adulterio, el homosexualismo, el afeminamiento; el robo, la avaricia, el alcoholismo, la maledicencia y la estafa, a juicio del apóstol, son los elementos que deterioran la salud espiritual y que lo llevan a  su destrucción total

Las  palabras son sencillas y exactas¸ no hay por dónde perderse¸ es espeluznante esta precisión porque su no observancia enfermará de muerte al espíritu; lo llevará a su destrucción total.

Sin embargo, sería injusto condenar “sin remedio” al alma que incurra en estos pecados.  En un siguiente versículo Pablo señala que es posible la remisión, la redención por el lavado de la sangre de Cristo en su sacrificio de la cruz.  Es necesario arrepentirse con sinceridad y cambiar la conducta pecaminosa seguida hasta ahora, única posibilidad de alianza con Cristo que nos devolverá la salud espiritual y nos salvará de la muerte.